De lo sí que estoy segura es que estoy meada por una manada de elefantes adictos a los diuréticos.
Todo impresentable que esté dentro del area de influencia de mi conchudez, indefectiblemente se me pega cual abrojo.
La excepción no iba a ser el día en el que hacía mi primer viaje en colectivo sola.
Destino? San Martín de los Andes.
Allí me esperaban un par de amigas para vacacionar unos días; en un verano que marcaba la transición entre la joda del secundario y el primer año de la facultad.
En fin...
Apenas subo al colectivo, el primer chorro de pis paquidérmico cae sobre mi cabeza.
Mi compañera de asiento era un híbrido entre mamut y mono carayá con la cría colgada de la teta emitiendo toda clase de chillidos y movimientos.
Empezamos mal.
A ver... Amo a los niños, los bebés son mi debilidad. Incluso he relatado cómo le salvé la vida a uno; pero un niño adentro de cualquier medio de transporte equivale a una alimaña maldita.
Un bebé compartiendo un recinto cerrado en el que se va a hacer un kilometraje considerable es el enemigo. Y si esa pequeña alimaña está en el asiento contiguo es un enemigo mortal, target de cualquier bombardeo.
FINISH HIM!
Fatality, Brutality, Babality !

En fin...
Estaba lamentando mi puta suerte, cuando de una nube celestial bajó él.
1.70 mts de puro carisma y simpatía.
-Hola, soy Rodrigo, el auxiliar de a bordo. Querés ir arriba que hay lugar, así viajás más cómoda?
Lissssto! Fenómeno!
Wow Rodri! Qué recibimiento!
Como un inocente corderito acepté su invitación.
No sabía que estaba a punto de lidiar con el azafato más impresentable sobre la faz de la tierra.
Me senté en uno de los primeros asientos, cerca del televisor y al lado de la escalera.
Sin saberlo, había entrado en su territorio. Me había metido en la boca del lobo.
Rodri iba y vení con cualquier excusa; cuando pasaba a mi lado me dedicaba una sonrisita y una guiñada de ojo que al principio me pareció simpática; pero a la vigésimo novena guiñada se empezó a poner denso el ambiente y mis ovarios comenzaron el ascenso hacia mi garganta para columpiarse en la campanilla y patearme las amígdalas.
Lo peor fue cuando me di cuenta de que estaba siendo vigilada. Una cámara de seguridad me apuntaba directo a la frente.
Pensé que estaba paranoiqueando por lo que comencé a cambiar de asiento adrede.
La muy hija de puta seguía mis movimientos.

Ese desubicado me había metido en un gran hermano móvil.
Estaba a punto de dedicarle un lindo FUCK YOU a la cámara , cuando emergió de las entrañas del colectivo con la merienda y una torre de videos para que eligiera qué película quería ver.
Estaba olvidándome del episodio de la cámara cuando el nabo me dice:
-Estabas inquieta hace un rato eh! No te convence ningún asiento?
AGHHHH LARGA VIDA AL REY DE LOS PAJEROS!
EL HIJO DE PUTA ME ESTABA MONITOREANDO!
Finalizada la merienda y comenzada la película, diviso una mano que sale desde el hueco de la escalera. Entre sus dedos una flor ordinaria y berreta de papel de servilleta y un papelito con un teléfono y una frase debajo.
ME DAS EL TUYO LINDA?

Ya no tenía escrúpulos. Era levantarme o levantarme.
No contento con eso, una vez que terminó de recoger las bandejas de la merienda, no tuvo mejor idea que sentarse al lado mío a ver la película sin siquiera pedir permiso.
Si al menos se hubiera quedado quieto y tranquilo.
El pibe hablaba hasta por los codos. No me dejaba ver la película en paz.
Tuve ganas de arrancar el martillo para romper el vidrio en caso de emergencia y hacerle añicos el cráneo. Para mí era una situación límite que calificaba como emergencia.
Un boludo a pedal, marmota olímpica, pelotudo con carnet al día estaba intentando chamuyarme de un modo insoportable...
Es o no una emergencia? Eh?
Como ya tenía los ovarios bailando lambada arriba de un plato y la paciencia se me había inmolado, empecé a inventarme un estado nauseoso y le pedí agua para tomar una pastilla "antivómito"
Cualquier cosa para que me dejara de romper.
Cuando llega con el vaso de agua y ve el blister con las pequeñas pastillas, interpreta que son anticonceptivos, se le ilumina la cara y entonces dice la frase de la tarde:
-Epa! Te estás cuidando? Mirá vos, tan santita que parecías! Te vas a portar mal en San Martín? No estarás embarazada vos no? Mirá que yo no tengo nada que ver! JEJEJE!
No infeliz, inútil, mononeuronal, básico!
No te toco ni con la orden de un juez!
Mi cara de culo se llevó el premio de la Academia.
Le dije que cerrara el pico porque quería dormir.
Finalizando el viaje y con la excusa de avisarme que ya estábamos arribando a destino, me dice en voz baja que lo llamara y lo buscara esa noche en el casino; que de ahí nos íbamos al hotel en donde paraba para "tomar algo".
No tuve que simular el estado nauseoso, a esa altura ya estaba instalado.
Mis últimas frases fueron:
- Si te sentís mareado es porque se te piantó un coagulo en el cerebro, de la embolia láctica que tenés. -Te tomás un café con leche y te morís de sobredosis! -Conseguite una vagina ya! (En realidad no dije vagina, dije lo otro )
Me saltó la barrabrava de adentro.
Quizás es un mecanismo de defensa para que se olviden que tratan con una dama y se alejen
Y sí, cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía.
Y sí, cuando el azafato es pajero, no te cambies de asiento, aunque viajes al lado de Godzilla.
Hasta la próxima gente buena leche.
