Estaba con mi señora madre haciendo unas compras, y aproveché para agregar al carrito, algunos objetos de mi conveniencia.
Como no tengo pensado sufrir depilándome con cera por el momento, decidí comprar una maquinilla de afeitar...
La cajera empezó a pasar los productos mientras yo relojeaba la pantalla del subtotal de la compra.
Venía todo más o menos bien. Me distraje 2 segundos, y cuando volví a mirar: 2400 pesos... Eh???? Perdón? WTF? Qué la parió, que inflación de mierda!
En ese momento Cajera boludísima le pregunta a mi madre:
-Señora, usted cuántas maquinitas lleva??
-Cómo cuantas?? No ves? Una!
-Sí. No sé. Qué raro! Acá la máquina me indica que está llevando 200 maquinitas. Está segura que lleva una sola? Me marca 200 el sistema, mire. Cuántas lleva? Fíjese bien (Insistidora la infradotada)
Ahhh noooo! , se me activó la conchudez a full. Venía bien, venía paz y amor. Ya estaba para que me beatificaran, y aparece semejante boluda a preguntar boludeces. Para colmo, a la hora del almuerzo, con más hambre que el Chavo. Cuando tengo hambre me pongo de mal humor...
Evidentemente, el láser lector de códigos de barra, le había calcinado medio cerebro. Al otro hemisferio, lo había cagado esa misma mañana. Qué hija de mil!
Si era ella la que pasaba los productos; en que momento scaneó las 200 maquinitas.?. Dónde las escondíamos? Para qué quiere una persona normal 200 maquinitas de afeitar? Nos vio cara de revendedoras de mercado negro?
O lo que es peor...
Me vio pinta de gorila albino con problemas hormonales?
Tanto pelo tengo como para necesitar 200 maquinitas? La puta madre que la parió
Mi vieja en un ataque de honestidad, empezó a decirle que revisara las bolsas
La conchuuda, terca como una mula, volvió a preguntar...
-Señora, usted cuántas lleva? Una? Está segura, no?
Lo más gracioso, es que seguía mirando el carro en busca de las benditas 200 afeitadoras. Los que estaban en la fila detrás nuestro, empezaron a mirarse, algunos se reían por lo bajo.
En mi mente, imaginé una escena memorable, digna de Kill Bill.
Yo reventándole la caja registradora en la cabeza a la mina y metiéndole las 200 maquinitas una por una en...
No. Me voy a la mierda si sigo contando...
Finalmente, vino una supervisora a anular las 199 maquinitas de más que había computado la boluda atómica. Acto seguido, nos fuimos.
Aghhhhhh una quiere ser buena, y no la dejan...
Boluda... te afeitaron la inteligencia?
jueves, 13 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
Vendedor mala leche
Estaba haciendo nada en casa, cuando escucho que tocan el timbre. No sé por qué salí. Nunca atiendo. Nunca es para mí.
Era un chico joven. Me mostró un certificado fotocopiado, hecho mierda, firmado por Montoto Pérez. Truchísimo. Leí algo de HIV, y me imaginé por dónde venía la cosa...
-Estoy juntando plata para los remedios. Es una colaboración, lo que puedas.
Los remedios se entregan gratis en el hospital, pensé. Bueno, da igual. Debe necesitar la plata de todas maneras.
-Ah... Qué vendés?
-Mirá, tengo Curitas, hilos, agujas...
-Bueno, te compro Curitas. Justo tengo este dedo lastimado que me está matando...
-Tenés la OFERTA: tres cajas por 9 pesos! (WTF? OFERTON! )
-Ah no, no quiero tantas! Es mucho. Dame una cajita sola. Te la compro de onda, no tengo un mango! (Y era cierto)
-Pero es la oferta! Si no, cada caja te sale 2 pesos. No te conviene!
Ok. A ver. Odio las matemáticas. No se cuánto es dos más dos. Pero evidentemente había alguien que sabía muchisimo menos que yo. Me vio cara de pelotuda sin dudas.
Tuve muchas ganas de decirle que me diera las 3 cajas sin la "OFERTA", para ahorrarme 3 pesos, pero no lo quise avivar.
-Bueno, no me importa, quiero una sola caja, aunque venga sin “OFERTA”. Aparte la idea era colaborar, no? Me gasté todo en fotocopias, me quedan estas monedas.
-Mirá la casa que tenés! Me vas a decir que no tenés 9 pesos?
-La casa es de mis viejos, no mía. (Me cago en vos, en tu vecino, en tu prima, en tu perro y en todos los que te conocen. Qué me venís a correr con la casa? La puta que te parió!) Y no, no tengo 9 pesos en este momento. Tengo dos. Me vas a dar la caja sí o no?
Con una cara de orto tremendo, me dio las curitas y se fue. Ni chau dijo...FORRO.
Una semana más tarde, volviendo en colectivo de Neuquén, sube el mismo pibe repartiendo calendarios. Esta vez era sordomudo... Hacía señas y cuando la gente le hablaba, señalaba su oreja haciéndose el que no entendía...
Para encajarme las Curitas, bien que hablabas todo de corrido y me escuchabas perfectamente, GIL!
Pobrecito, el HIV debe haberle afectado las cuerdas vocales y el oído, de una semana para otra... Hijo de un sindicato de putas!
No me reconoció. Cuando pasó a buscar la plata, le regresé el almanaque, obviamente sin dinero, y le dije:
–La semana que viene mataría que hicieras de cieguito. Garpa un montón...
Se hizo el que no me escuchó. Yo sé bien que sí.
Hay cosas con las que no se jode. La salud es una de ellas. Me amargó el día.
Era un chico joven. Me mostró un certificado fotocopiado, hecho mierda, firmado por Montoto Pérez. Truchísimo. Leí algo de HIV, y me imaginé por dónde venía la cosa...
-Estoy juntando plata para los remedios. Es una colaboración, lo que puedas.
Los remedios se entregan gratis en el hospital, pensé. Bueno, da igual. Debe necesitar la plata de todas maneras.
-Ah... Qué vendés?
-Mirá, tengo Curitas, hilos, agujas...
-Bueno, te compro Curitas. Justo tengo este dedo lastimado que me está matando...
-Tenés la OFERTA: tres cajas por 9 pesos! (WTF? OFERTON! )
-Ah no, no quiero tantas! Es mucho. Dame una cajita sola. Te la compro de onda, no tengo un mango! (Y era cierto)
-Pero es la oferta! Si no, cada caja te sale 2 pesos. No te conviene!
Ok. A ver. Odio las matemáticas. No se cuánto es dos más dos. Pero evidentemente había alguien que sabía muchisimo menos que yo. Me vio cara de pelotuda sin dudas.
Tuve muchas ganas de decirle que me diera las 3 cajas sin la "OFERTA", para ahorrarme 3 pesos, pero no lo quise avivar.
-Bueno, no me importa, quiero una sola caja, aunque venga sin “OFERTA”. Aparte la idea era colaborar, no? Me gasté todo en fotocopias, me quedan estas monedas.
-Mirá la casa que tenés! Me vas a decir que no tenés 9 pesos?
-La casa es de mis viejos, no mía. (Me cago en vos, en tu vecino, en tu prima, en tu perro y en todos los que te conocen. Qué me venís a correr con la casa? La puta que te parió!) Y no, no tengo 9 pesos en este momento. Tengo dos. Me vas a dar la caja sí o no?
Con una cara de orto tremendo, me dio las curitas y se fue. Ni chau dijo...FORRO.
Una semana más tarde, volviendo en colectivo de Neuquén, sube el mismo pibe repartiendo calendarios. Esta vez era sordomudo... Hacía señas y cuando la gente le hablaba, señalaba su oreja haciéndose el que no entendía...
Para encajarme las Curitas, bien que hablabas todo de corrido y me escuchabas perfectamente, GIL!
Pobrecito, el HIV debe haberle afectado las cuerdas vocales y el oído, de una semana para otra... Hijo de un sindicato de putas!
No me reconoció. Cuando pasó a buscar la plata, le regresé el almanaque, obviamente sin dinero, y le dije:
–La semana que viene mataría que hicieras de cieguito. Garpa un montón...
Se hizo el que no me escuchó. Yo sé bien que sí.
Hay cosas con las que no se jode. La salud es una de ellas. Me amargó el día.
sábado, 8 de mayo de 2010
Historias de taxis. Parte uno.
No sé por qué extraña razón, cada vez que llamo un taxi, el universo conspira, para mandarme al tachero más impresentable que haya. Hay varios tipos. Algunos más graciosos, otros menos. Todos igual de desagradables.
El tacho tumbero
Era día de semana, era tarde, era más conchuda que ahora. Estaba quemada, quería llegar rápido a casa y meterme en la cama.
Nada mejor que tomarme un taxi, no? NO.
Entro al auto y me recibe un tipo que metía miedo. Unos 40 años, pelo largo, dos dientes, musculosa y tatuajes bien berretas.
Le indico la dirección de casa. Con la excusa de no escuchar, se da vuelta, metiendo la cabeza y medio cuerpo en mi territorio como pasajera, el asiento trasero. Yo ya estaba un poco inquieta. El tipo había invadido MI espacio. Lo tenía a dos cm de la cara preguntándome la dirección. Desubicate.com.ar. Empezamos mal. Soy animal territorial.
Cuando este hijo de puta arrancó, empezó a conducir para el lado, contrario al que yo le había indicado segundos antes.
La paranoia se apoderó de mí. Dónde me llevaba ese Australopitecus fallado de fábrica?
Para colmo, de fondo sonaba la radio más grasa y cumbianchera del dial.
Con el chiqui chiqui chiqui de la sinfónica Villera, mi cabeza empezó a trabajar a mil.
Como dice mi hermanito, se me llenó el culo de preguntas
Qué hago? Qué MIERDA hago?
*Me tiro del auto en movimiento?
*Espero hasta que resuelva si decide:
A) violarme Y matarme?
B) violarme Y dejarme vivir ?
C)matarme Y violarme post mortem ?
D) matarme de una?
*Llamo a un amigo imaginario, contándole que tengo en el bolso el ultimo modelo de metralleta traída directamente de un "Saldos y retazos" en Irak, y estoy ansiosa por probarla en taxistas inexpertos?.
*Saco panza, me hago la embarazada, y le cuento que soy madre soltera y tengo 6 hermanitos que mantener y todos somos huérfanos? (La lástima garpa)
*Imposto un acento talibán y le cuento que tengo metido un tampón con medio kilo de dinamita y si no me lleva a casa vuelo todo a la mierda?
*Le gano de mano y lo asalto yo primero?
Opté por decirle con voz temblorosa que estaba yendo por un camino equivocado. Se empezó a reír, nervioso. Ahhhh, mamita querida!
En mi cabeza seguían las preguntas: Ese olor a podrido es porque alguien piso mierda, o es el cadáver del ex conductor del taxi asesinado, que lleva 3 días pudriéndose en el baúl? Estoy viendo mal, eso que tiene en la mano son lunares o es el tatuaje-dadito tumbero? Eso que hay abajo del asiento será un botiquín o es un bloque de cocaína. ? Eso que nos sigue es un auto de la cana??
Los nervios me hacían delirar un poquito.
-Perdoname piba, no sé dónde queda la calle. Me decís cómo tengo que hacer para llegar?
El tipo seguía riendo, pero yo estaba pálida. No sé por qué, me hice la gallita y le empecé a hablar en un tono más alto de lo habitual.
-Cómo que no sabes? Es una de las calles que rodea la plaza principal. Más conocida imposible. No te estoy pidiendo que me lleves lejos. Ponete media pila, estudiate un plano antes. No podes salir a laburar en estas condiciones, macho. Si te toca una calle de las afueras, vas muerto. Estás más perdido que pedo en hidromasaje! (Lo último no lo dije, pero me causó mucha gracia)
-Seeeh, pero sabés qué pasa mami? No soy de acá, no conozco las calles. Estuve guardado un tiempo en Sierra Chica.Ahora me rescaté, vine a vivir con mi hermana. Hace una semana que estoy en la ciudad. Es mi primer día de laburo y estos putos de mierda de la base no me ayudan. Son putos eh?.
Solo me salió un “Ahh” chiquito, ínfimo, ahogado. Creo que me hice pis del susto. Si antes estaba pálida, en ese momento estaba transparente.
La puta madre, estaba metida en un taxi, haciéndome la guapa con un ex convicto, y además tenía que guiarlo porque no sabía llegar a destino. Yo, Miss Desorientación en persona, guiando a un tumbero por la city.
-Perdoná piba, estoy un poco sacado. Se reía pelotudísimamente, mostrándome los dos dientes.
Forcé la mejor cara que pude, y le indiqué calle por calle como tenía que llegar a mi casa. Incluso tuve que señalarle el sentido de circulación, porque más de una vez se metió en contramano, y a una velocidad poco apropiada. Me paseó un buen rato, pero por suerte no me cobró. Entre tumberos tenemos códigos.
Loco de mierda, si hubiese tenido el tampón explosivo lo hacía cagar.
Todo el mundo tiene derecho a trabajar, pero era necesario tener que pasar por eso?
Igual, seguro que lo de la cárcel fue para que no le rompiera más las bolas, me asustara y cerrara el pico.
Hijo de su madre!
Recatate viejaaaaaaaaaa!.La prósima studiate el plano studiate!
En la próxima entrega de Historias de taxis: el tacho-sobrenatural
El tacho tumbero
Era día de semana, era tarde, era más conchuda que ahora. Estaba quemada, quería llegar rápido a casa y meterme en la cama.
Nada mejor que tomarme un taxi, no? NO.
Entro al auto y me recibe un tipo que metía miedo. Unos 40 años, pelo largo, dos dientes, musculosa y tatuajes bien berretas.
Le indico la dirección de casa. Con la excusa de no escuchar, se da vuelta, metiendo la cabeza y medio cuerpo en mi territorio como pasajera, el asiento trasero. Yo ya estaba un poco inquieta. El tipo había invadido MI espacio. Lo tenía a dos cm de la cara preguntándome la dirección. Desubicate.com.ar. Empezamos mal. Soy animal territorial.
Cuando este hijo de puta arrancó, empezó a conducir para el lado, contrario al que yo le había indicado segundos antes.
La paranoia se apoderó de mí. Dónde me llevaba ese Australopitecus fallado de fábrica?
Para colmo, de fondo sonaba la radio más grasa y cumbianchera del dial.
Con el chiqui chiqui chiqui de la sinfónica Villera, mi cabeza empezó a trabajar a mil.
Como dice mi hermanito, se me llenó el culo de preguntas
Qué hago? Qué MIERDA hago?
*Me tiro del auto en movimiento?
*Espero hasta que resuelva si decide:
A) violarme Y matarme?
B) violarme Y dejarme vivir ?
C)matarme Y violarme post mortem ?
D) matarme de una?
*Llamo a un amigo imaginario, contándole que tengo en el bolso el ultimo modelo de metralleta traída directamente de un "Saldos y retazos" en Irak, y estoy ansiosa por probarla en taxistas inexpertos?.
*Saco panza, me hago la embarazada, y le cuento que soy madre soltera y tengo 6 hermanitos que mantener y todos somos huérfanos? (La lástima garpa)
*Imposto un acento talibán y le cuento que tengo metido un tampón con medio kilo de dinamita y si no me lleva a casa vuelo todo a la mierda?
*Le gano de mano y lo asalto yo primero?
Opté por decirle con voz temblorosa que estaba yendo por un camino equivocado. Se empezó a reír, nervioso. Ahhhh, mamita querida!
En mi cabeza seguían las preguntas: Ese olor a podrido es porque alguien piso mierda, o es el cadáver del ex conductor del taxi asesinado, que lleva 3 días pudriéndose en el baúl? Estoy viendo mal, eso que tiene en la mano son lunares o es el tatuaje-dadito tumbero? Eso que hay abajo del asiento será un botiquín o es un bloque de cocaína. ? Eso que nos sigue es un auto de la cana??
Los nervios me hacían delirar un poquito.
-Perdoname piba, no sé dónde queda la calle. Me decís cómo tengo que hacer para llegar?
El tipo seguía riendo, pero yo estaba pálida. No sé por qué, me hice la gallita y le empecé a hablar en un tono más alto de lo habitual.
-Cómo que no sabes? Es una de las calles que rodea la plaza principal. Más conocida imposible. No te estoy pidiendo que me lleves lejos. Ponete media pila, estudiate un plano antes. No podes salir a laburar en estas condiciones, macho. Si te toca una calle de las afueras, vas muerto. Estás más perdido que pedo en hidromasaje! (Lo último no lo dije, pero me causó mucha gracia)
-Seeeh, pero sabés qué pasa mami? No soy de acá, no conozco las calles. Estuve guardado un tiempo en Sierra Chica.Ahora me rescaté, vine a vivir con mi hermana. Hace una semana que estoy en la ciudad. Es mi primer día de laburo y estos putos de mierda de la base no me ayudan. Son putos eh?.
Solo me salió un “Ahh” chiquito, ínfimo, ahogado. Creo que me hice pis del susto. Si antes estaba pálida, en ese momento estaba transparente.
La puta madre, estaba metida en un taxi, haciéndome la guapa con un ex convicto, y además tenía que guiarlo porque no sabía llegar a destino. Yo, Miss Desorientación en persona, guiando a un tumbero por la city.
-Perdoná piba, estoy un poco sacado. Se reía pelotudísimamente, mostrándome los dos dientes.
Forcé la mejor cara que pude, y le indiqué calle por calle como tenía que llegar a mi casa. Incluso tuve que señalarle el sentido de circulación, porque más de una vez se metió en contramano, y a una velocidad poco apropiada. Me paseó un buen rato, pero por suerte no me cobró. Entre tumberos tenemos códigos.
Loco de mierda, si hubiese tenido el tampón explosivo lo hacía cagar.
Todo el mundo tiene derecho a trabajar, pero era necesario tener que pasar por eso?
Igual, seguro que lo de la cárcel fue para que no le rompiera más las bolas, me asustara y cerrara el pico.
Hijo de su madre!
Recatate viejaaaaaaaaaa!.La prósima studiate el plano studiate!
En la próxima entrega de Historias de taxis: el tacho-sobrenatural
jueves, 6 de mayo de 2010
No se si es idea mía, estoy loca o qué, pero cada vez que veo "El rey león" (una de mis películas favoritas de niña), se me viene a la mente Arnaldo André.
Una de dos. O este señor tiene cara de Mufasa porque así lo quiso la madre tierra; o la Disney se "inspiró" (plagio?) en él, para crear el dibujito.
Nunca lo sabré,pero yo que Arnaldo voy mandando carta documento con destino Orlando, Florida...
Capaz hasta saca algunos pesitos, o una foto adentro de la casa de Mickey disfrazado de Pluto...
Una de dos. O este señor tiene cara de Mufasa porque así lo quiso la madre tierra; o la Disney se "inspiró" (plagio?) en él, para crear el dibujito.
Nunca lo sabré,pero yo que Arnaldo voy mandando carta documento con destino Orlando, Florida...
Capaz hasta saca algunos pesitos, o una foto adentro de la casa de Mickey disfrazado de Pluto...
martes, 4 de mayo de 2010
Cortito y al pie...
Levantarse semi dormida, con los ojos cerrados, ir al baño a lavarse los dientes, y en vez de pasta dental, untar el cepillo con Hipoglós, ( Aceite de Hígado de BACALAO ,Óxido de Zinc ,Lanolina, Talco, BHA, BHT, Vainillina, Cloruro de Bencetonio, Agua Purificada, Vaselina Sólida) e introducírselo en la boca...
Eso, es MUY MALA LECHE...
Eso, es MUY MALA LECHE...
lunes, 3 de mayo de 2010
De bichos y otras yerbas...
Nunca tuve mascotas normales. Nací en una familia particular. Muy bichera. Demasiado.
Cuando era pendeja, mi viejo criaba chinchillas.
Esos bichos se reproducían de lo lindo.
En un momento, llegó a haber demasiadas chinchillas en casa. Casi 20 pseudo ardillas de todos los tamaños pululando por todos lados. Un caos.
Mi vieja obviamente puso el grito en el cielo, y obligó a mi viejo a regalarlas.
Lo único que extrañé de la partida de las chinchillas, fue que no iba a poder comerles más el alimento balanceado. No se por qué me gustaba tanto comer a escondidas esa porquería. Eran unas cilindritos que parecían de aserrín, con un gusto horrible.
Mmmmm, se me hace agua la boca al recordarlas! El sabor de lo prohibido!
Cuando el asunto chinchillar estuvo resuelto, mi viejo se encontró un pollito en plena calle. Lo persiguió hasta que lo agarró y me lo trajo. Era tan lindo! Todo amarillito y chiquitito.
Pero el pollo empezó a crecer, ya no era amarillito y chiquitito. Me perseguía por toda la casa, y cagaba de lo lindo.
Un día se puso demasiado grande. Pollo ya era un gallo, muy insoportable.
Gritaba a toda hora, no solamente al alba.
Sí, ese gallo hijo de puta gritaba todo el puto día.
Por nuestra salud auditiva, mis viejos decidieron llevarlo a “una chacra”.
De grande me di cuenta que cuando a los animales se los llevaban a “una chacra” era porque estiraban la pata. Es choto crecer y darse cuenta de esas cosas... No obstante, si piensan que a Pollo lo hicieron puchero, se equivocan. Efectivamente fue llevado a una chacra, lo comprobé con mis propios ojos.
Lo fui a ver un par de veces, era el semental del gallinero, estaba feliz.
Después se hizo adicto a la pasta base y no lo vi nunca más. Pollo choto.
Igual, mis mascotas preferidas eran los sapos. Me sentía una valiente al jugar con ellos, porque casi todas mis amiguitas del jardín de infantes les tenían terror.
Me da bronca la gente que le tiene asco a los sapos, o que piensan que hacen aparecer verrugas, o son venenosos. Puras falacias.
De chica tenía un sapo macho en el jardín de mi abuela. Vaya a saber por qué, lo bauticé Vergo.
Hasta ahí todo mas o menos bien.
Un día, un jardinero llevó otro sapo. Era hembra.
En mi tierna e inocente mente infantil, como era nena, la bauticé Verga.
Qué lindo! Tenía la parejita: Vergo y Verga.
Iban a ser novios, después casarse y tener renacuajitos, depués sapitos y bla bla bla...
Todo lo que una pibita normal proyectaba en Barbie y Ken, yo lo hacía en mis sapos.
Nunca entendí porqué cuando iba a mostrarles la “sapa” nueva, toda la parentela miraba con ojos desorbitados y cara de espanto, e inmediatamente después insistía en que le cambiara el nombre.
“Mira mi Verga, mira mi Verga!” les gritaba yo, contentísima con mi nueva adquisición.
Verga era un nombre bárbaro, yo estaba chocha con Verga! Me sentía orgullosa de haber inventado un nombre tan original, y a todos esos pelotudos no le gustaba! Me daba una bronca!
Un día vino mi abuela, y me dijo muy preocupada, que Verga quedaba mal, que no era un nombre apropiado para un sapo, y que lo cambiara por otro más lindo. No me acuerdo cómo hizo, o qué me dio a cambio, pero me convenció.
Finalmente se me ocurrió que Vergo era igual a Mario Pergolini, y por eso mutó su nombre a Pergo, y la “sapa”, obviamente pasó a ser Perga.
Cuando fui un poco más grande, me saqué el gusto y le puse Verga a una osa de peluche. Igual, no se lo decía a nadie. Había una extraña razón por la que los adultos repudiaban ese nombre que a mí me gustaba tanto.
Años después, cuando me enteré a qué le decían verga, me quise matar.
Esto se presta tanto al doble sentido y a los chistes fáciles que me da mucho miedo.
Ma sí, a la verga! Yo lo publico igual!
Cuando era pendeja, mi viejo criaba chinchillas.
Esos bichos se reproducían de lo lindo.
En un momento, llegó a haber demasiadas chinchillas en casa. Casi 20 pseudo ardillas de todos los tamaños pululando por todos lados. Un caos.
Mi vieja obviamente puso el grito en el cielo, y obligó a mi viejo a regalarlas.
Lo único que extrañé de la partida de las chinchillas, fue que no iba a poder comerles más el alimento balanceado. No se por qué me gustaba tanto comer a escondidas esa porquería. Eran unas cilindritos que parecían de aserrín, con un gusto horrible.
Mmmmm, se me hace agua la boca al recordarlas! El sabor de lo prohibido!
Cuando el asunto chinchillar estuvo resuelto, mi viejo se encontró un pollito en plena calle. Lo persiguió hasta que lo agarró y me lo trajo. Era tan lindo! Todo amarillito y chiquitito.
Pero el pollo empezó a crecer, ya no era amarillito y chiquitito. Me perseguía por toda la casa, y cagaba de lo lindo.
Un día se puso demasiado grande. Pollo ya era un gallo, muy insoportable.
Gritaba a toda hora, no solamente al alba.
Sí, ese gallo hijo de puta gritaba todo el puto día.
Por nuestra salud auditiva, mis viejos decidieron llevarlo a “una chacra”.
De grande me di cuenta que cuando a los animales se los llevaban a “una chacra” era porque estiraban la pata. Es choto crecer y darse cuenta de esas cosas... No obstante, si piensan que a Pollo lo hicieron puchero, se equivocan. Efectivamente fue llevado a una chacra, lo comprobé con mis propios ojos.
Lo fui a ver un par de veces, era el semental del gallinero, estaba feliz.
Después se hizo adicto a la pasta base y no lo vi nunca más. Pollo choto.
Igual, mis mascotas preferidas eran los sapos. Me sentía una valiente al jugar con ellos, porque casi todas mis amiguitas del jardín de infantes les tenían terror.
Me da bronca la gente que le tiene asco a los sapos, o que piensan que hacen aparecer verrugas, o son venenosos. Puras falacias.
De chica tenía un sapo macho en el jardín de mi abuela. Vaya a saber por qué, lo bauticé Vergo.
Hasta ahí todo mas o menos bien.
Un día, un jardinero llevó otro sapo. Era hembra.
En mi tierna e inocente mente infantil, como era nena, la bauticé Verga.
Qué lindo! Tenía la parejita: Vergo y Verga.
Iban a ser novios, después casarse y tener renacuajitos, depués sapitos y bla bla bla...
Todo lo que una pibita normal proyectaba en Barbie y Ken, yo lo hacía en mis sapos.
Nunca entendí porqué cuando iba a mostrarles la “sapa” nueva, toda la parentela miraba con ojos desorbitados y cara de espanto, e inmediatamente después insistía en que le cambiara el nombre.
“Mira mi Verga, mira mi Verga!” les gritaba yo, contentísima con mi nueva adquisición.
Verga era un nombre bárbaro, yo estaba chocha con Verga! Me sentía orgullosa de haber inventado un nombre tan original, y a todos esos pelotudos no le gustaba! Me daba una bronca!
Un día vino mi abuela, y me dijo muy preocupada, que Verga quedaba mal, que no era un nombre apropiado para un sapo, y que lo cambiara por otro más lindo. No me acuerdo cómo hizo, o qué me dio a cambio, pero me convenció.
Finalmente se me ocurrió que Vergo era igual a Mario Pergolini, y por eso mutó su nombre a Pergo, y la “sapa”, obviamente pasó a ser Perga.
Cuando fui un poco más grande, me saqué el gusto y le puse Verga a una osa de peluche. Igual, no se lo decía a nadie. Había una extraña razón por la que los adultos repudiaban ese nombre que a mí me gustaba tanto.
Años después, cuando me enteré a qué le decían verga, me quise matar.
Esto se presta tanto al doble sentido y a los chistes fáciles que me da mucho miedo.
Ma sí, a la verga! Yo lo publico igual!
sábado, 1 de mayo de 2010
A loca... loca y media...
anecLa Loca era un personaje nefasto de mi barrio. Llegó cuando la vieja samaritana de enfrente de casa, decidió darle asilo por compasión, y la metió de prepo en un garage de 2x2, en condiciones infrahumanas... Capaz por eso era tan conchuda la loca...
La loca era eso, una loca, pero loca mala, y como tal, era agresiva, violenta y puteadora.
Había días en los que se sacaba y armaba escándalos, patrullero incluido, enfrente de la casa de su benefactora. Porque todo el barrio ligaba, estábamos a su merced...
A la loca, todos la querían violar, todos le querían pegar, y todos le querían robar; y lo manifestaba a los gritos en el medio de la calle.
La loca trabajaba de lavacoches, era flaca, muy flaca y desgarbada. Me atrevo a decir que era una especie de eslabón perdido entre el Australopitecus y el Homo habilis. Más fea que “resfalada” de borracho, diría mi abuela. Algo así
La Loca tenía una fijación, la otra loca del barrio, la que le hacía competencia. YO.
Era como mi Droopy D. Me la cruzaba en el colectivo, en la calle, a la salida del super. Siempre que estaba desprevenida, aparecía ella de la nada a increparme.
Era fija, cada vez que me veía, se venía al humo a provocarme, puteándome por lo bajo, o riéndose en mi cara, para ver si yo le decía algo; pero yo me la bancaba, y no le daba bola, porque era un papelón que la loca te gritara en plena calle. Su tono de voz era particular, muy chillón y penetrante, con un alcance tremendo.
Un día estaba yo muy campante, esperando a unas amigas en una esquina, cuando de la nada, de abajo de una baldosa, apareció ella. Me agarró desprevenida la muy zorra.
- Qué hacés acá parada?
- Estoy esperando a mis amigas... (Para qué mierda le habré contestado!?)
- No, estás ahí parada porque sos una prostituta! Sos una puta de mierda, te gusta putanear! ( si ya sabías la respuesta, para qué preguntas mierrrda!)
En ese momento no sabía si ahorcarla o salir corriendo...
Qué papelón la loca gritándome en plena hora pico! Decidí seguirle el juego.
- Ehhhmmm... Sí, sí. Soy RE puta, me encanta.
La loca quedó perpleja con mi respuesta, y arremetió por otro lado, pensando que iba a herir mi orgullo.
- Si sos puta, a quién esperas? Seguro a un cipoleño de mierda, los cipoleños son todos unas mierdas, unas ratas inmundas, igual que los rionegrinos...
- Sí. Sí, sabés que sí. son todos unas ratas rastreras, que lo parió...
Me quedó mirando en silencio, dura, parecía que le había dado la garrotera del Chavo del ocho. Volvió en sí de repente, y se alejó, hablando sola... Yo con las pulsaciones a mil, y unas ganas de estrolarle el cráneo contra el pavimento, me tragué el rosario de puteadas que tenía atragantado, y me fui a cursar, con una calentura que volaba.
Este adefesio tenía un don especial: el oído biónico.
Un día estabamos sentados en la vereda de casa, con mi amigo J.M, cuando a 1 cuadra de distancia, la veo venir.
Le digo a JM por lo bajo: - Mirá, ahí viene la loca, vos hacete el boludo cuando pase, porque está chapa mal.
Seguimos charlando de la vida, yo mirando las baldosas, concentrada en eso, para no dirigirle la mirada...
Pero la loca había prendido su radar... se paró enfrente de mí y arremetió sacadísima.
-Vos estabas hablando mal de mí, yo te escuche!!! (A una cuadra de distancia! Sorprendente!)
-No, por favor señora, le juro que nada que ver!
-SEÑORITA! No estoy casada.Andá a medirte (¿?) la zorra!, Andá a ocuparte de tu marido, de tus hijos, si es que tenés! (No loca, te los debo!). Yo soy una persona honesta, trabajo, bla bla bla..
-Yo no hablé mal de usted!
-ANDA A MEDIRTE LA ZORRA!!! (Qué obsesión con la medición de la zorra, la putísima madre que la parió)
-Bueno loca del orto! Sabés què?? La zorra me mide 4 metros y medio! Se ensanchó de tanto escuchar tus pelotudeces. Cada día que pasa, me pongo más conchuda gracias a tus aportes!
Se fue puteando, como hacía siempre, y yo seguí acumulando ganas de asesinarla.
La loca tenía sus mañas en materia de decoración. Según habría leído en la última revista de Feng Shui, para atraer las buenas ondas, había colocado un fierro, que iba desde la puerta de su guarida, hasta el medio de la vereda, impidiendo el paso de la peatonada. Ibas caminando y si estabas desprevenido, te tragabas el fierro.
No contenta con esa muestra de glamour y buen gusto, colocó un cartel al lado del objeto contundente, que decía: "PROIVIDO TOCAR EL PALO y PROIVIDO ROVARLO." Loca! Me hiciste cagar mucho de risa!
Su última fechoría fue, pararse en la esquina de casa con una flauta dulce rota, sólo la parte de arriba, a entonar melodías de cuna a los vecinos.
A las 2 de la mañana me dormía con el PIIIIIIIIIIIIIIIIIPIIIIFIUUUUUUUUUUUUUU FIUU FIUUU FIUUUU de la loca del orto! Linda manera de terminar el día no?
A la mañana no necesitaba despertador, ella se encargaba de despertarme, puteando a cualquiera que pasara por su vereda a viva voz. –Rionegrina de mierda te gusta que te coja el rionegrino!! O Rionegrino negro de mierda, me violaste me violaste!
Que Loca obse con los rionegrinos y el garche...
Será el agua del barrio que nos pone así de sexópatas??
Un día a la loca la fueron, la desalojaron. Llegando a casa, me topé con sus cachivaches en plena calle.
Se me piantó un lagrimón de alegría.
Desde ese día no la vi nunca más (por suerte).
Fueron 3 años de locura; 3 años que me hicieron desistir de estudiar psiquiatría.
El barrio ya no es el mismo sin ella...
LOCA... ANDÁ A MEDIRTE LA ZORRA!
La loca era eso, una loca, pero loca mala, y como tal, era agresiva, violenta y puteadora.
Había días en los que se sacaba y armaba escándalos, patrullero incluido, enfrente de la casa de su benefactora. Porque todo el barrio ligaba, estábamos a su merced...
A la loca, todos la querían violar, todos le querían pegar, y todos le querían robar; y lo manifestaba a los gritos en el medio de la calle.
La loca trabajaba de lavacoches, era flaca, muy flaca y desgarbada. Me atrevo a decir que era una especie de eslabón perdido entre el Australopitecus y el Homo habilis. Más fea que “resfalada” de borracho, diría mi abuela. Algo así
La Loca tenía una fijación, la otra loca del barrio, la que le hacía competencia. YO.
Era como mi Droopy D. Me la cruzaba en el colectivo, en la calle, a la salida del super. Siempre que estaba desprevenida, aparecía ella de la nada a increparme.
Era fija, cada vez que me veía, se venía al humo a provocarme, puteándome por lo bajo, o riéndose en mi cara, para ver si yo le decía algo; pero yo me la bancaba, y no le daba bola, porque era un papelón que la loca te gritara en plena calle. Su tono de voz era particular, muy chillón y penetrante, con un alcance tremendo.
Un día estaba yo muy campante, esperando a unas amigas en una esquina, cuando de la nada, de abajo de una baldosa, apareció ella. Me agarró desprevenida la muy zorra.
- Qué hacés acá parada?
- Estoy esperando a mis amigas... (Para qué mierda le habré contestado!?)
- No, estás ahí parada porque sos una prostituta! Sos una puta de mierda, te gusta putanear! ( si ya sabías la respuesta, para qué preguntas mierrrda!)
En ese momento no sabía si ahorcarla o salir corriendo...
Qué papelón la loca gritándome en plena hora pico! Decidí seguirle el juego.
- Ehhhmmm... Sí, sí. Soy RE puta, me encanta.
La loca quedó perpleja con mi respuesta, y arremetió por otro lado, pensando que iba a herir mi orgullo.
- Si sos puta, a quién esperas? Seguro a un cipoleño de mierda, los cipoleños son todos unas mierdas, unas ratas inmundas, igual que los rionegrinos...
- Sí. Sí, sabés que sí. son todos unas ratas rastreras, que lo parió...
Me quedó mirando en silencio, dura, parecía que le había dado la garrotera del Chavo del ocho. Volvió en sí de repente, y se alejó, hablando sola... Yo con las pulsaciones a mil, y unas ganas de estrolarle el cráneo contra el pavimento, me tragué el rosario de puteadas que tenía atragantado, y me fui a cursar, con una calentura que volaba.
Este adefesio tenía un don especial: el oído biónico.
Un día estabamos sentados en la vereda de casa, con mi amigo J.M, cuando a 1 cuadra de distancia, la veo venir.
Le digo a JM por lo bajo: - Mirá, ahí viene la loca, vos hacete el boludo cuando pase, porque está chapa mal.
Seguimos charlando de la vida, yo mirando las baldosas, concentrada en eso, para no dirigirle la mirada...
Pero la loca había prendido su radar... se paró enfrente de mí y arremetió sacadísima.
-Vos estabas hablando mal de mí, yo te escuche!!! (A una cuadra de distancia! Sorprendente!)
-No, por favor señora, le juro que nada que ver!
-SEÑORITA! No estoy casada.Andá a medirte (¿?) la zorra!, Andá a ocuparte de tu marido, de tus hijos, si es que tenés! (No loca, te los debo!). Yo soy una persona honesta, trabajo, bla bla bla..
-Yo no hablé mal de usted!
-ANDA A MEDIRTE LA ZORRA!!! (Qué obsesión con la medición de la zorra, la putísima madre que la parió)
-Bueno loca del orto! Sabés què?? La zorra me mide 4 metros y medio! Se ensanchó de tanto escuchar tus pelotudeces. Cada día que pasa, me pongo más conchuda gracias a tus aportes!
Se fue puteando, como hacía siempre, y yo seguí acumulando ganas de asesinarla.
La loca tenía sus mañas en materia de decoración. Según habría leído en la última revista de Feng Shui, para atraer las buenas ondas, había colocado un fierro, que iba desde la puerta de su guarida, hasta el medio de la vereda, impidiendo el paso de la peatonada. Ibas caminando y si estabas desprevenido, te tragabas el fierro.
No contenta con esa muestra de glamour y buen gusto, colocó un cartel al lado del objeto contundente, que decía: "PROIVIDO TOCAR EL PALO y PROIVIDO ROVARLO." Loca! Me hiciste cagar mucho de risa!
Su última fechoría fue, pararse en la esquina de casa con una flauta dulce rota, sólo la parte de arriba, a entonar melodías de cuna a los vecinos.
A las 2 de la mañana me dormía con el PIIIIIIIIIIIIIIIIIPIIIIFIUUUUUUUUUUUUUU FIUU FIUUU FIUUUU de la loca del orto! Linda manera de terminar el día no?
A la mañana no necesitaba despertador, ella se encargaba de despertarme, puteando a cualquiera que pasara por su vereda a viva voz. –Rionegrina de mierda te gusta que te coja el rionegrino!! O Rionegrino negro de mierda, me violaste me violaste!
Que Loca obse con los rionegrinos y el garche...
Será el agua del barrio que nos pone así de sexópatas??
Un día a la loca la fueron, la desalojaron. Llegando a casa, me topé con sus cachivaches en plena calle.
Se me piantó un lagrimón de alegría.
Desde ese día no la vi nunca más (por suerte).
Fueron 3 años de locura; 3 años que me hicieron desistir de estudiar psiquiatría.
El barrio ya no es el mismo sin ella...
LOCA... ANDÁ A MEDIRTE LA ZORRA!
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